Salud para todos

La comunidad científica está convencida de que dormir mal (por diferentes motivos como, por ejemplo, ambientales) será un trastorno cada vez más generalizado, y por eso este tipo de días mundiales cobran tanta importancia.

El título que abre este post es el lema que la OMS seleccionó para celebrar el Día Mundial de la Salud en 2018. Aunque fue elegido para la ocasión, se trata de un lema atemporal que podría utilizarse para cualquier momento. La intención de esta jornada anual es clara: promover una salud óptima para cualquier persona. Para conseguirlo, la OMS tiene claro que todos podemos implicarnos y asumir que tenemos parte de responsabilidad en este ambicioso objetivo.

Día Mundial de la salud y dormir bien

Apostar por tu salud

Cuando se habla de gozar de buena salud, los que nos dedicamos a cuidar el descanso de los demás no podemos evitarlo, y enseguida relacionamos ambos conceptos. Y es que la ciencia ya ha demostrado la conexión entre calidad y cantidad de sueño y su impacto en la salud. En pocas palabras, dormir bien contribuye directamente a gozar de buena salud.

Tanto en los días mundiales de la salud, como en cualquier otro, no olvides que las personas que disfrutan de un sueño profundo y reparador tienden a experimentan tasas más bajas de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y otras enfermedades crónicas. Pero, y aquí viene un dato importante, la falta de sueño tiene otras consecuencias que, en principio, no asustan tanto como los problemas anteriores, pero que no se pueden obviar: dormir mal nos hace tomar malas decisiones, e incluso asumir riesgos innecesarios.

Un estudio publicado en el Journal of Neuroscience, y firmado por la Universidad de Duke (EEUU), demostró que las noches en blanco reducen la activación de las áreas de cerebro que evalúan los efectos negativos de las decisiones que tomamos. Siendo conscientes de que la privación de sueño puede llevarnos a tomar decisiones equivocadas, e incluso arriesgadas, la autora de este estudio se plantea si de verdad merece la pena seguir haciendo las cosas “a la antigua usanza”, es decir, sin dar al descanso la importancia que tiene.

Problema de salud pública

Las dolencias relacionadas con el sueño también tienen esta catalogación. De hecho, especialistas como la doctora Odile Romero, coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, así denomina, por ejemplo, al insomnio, que forma parte del centenar de trastornos identificados en este terreno.

Las personas que lo sufren tienen problemas en el inicio del sueño, despertares durante la noche, e incluso se despiertan antes de tiempo. El problema no solo son los despertares, sino que generalmente esto hace que ya no puedan volver a dormirse.

“No hay ninguna duda de que el insomnio, además de afectar directamente a la calidad de vida del paciente que lo padece, implica un incremento del riesgo cardiovascular y metabólico, así como mayor riesgo de sufrir depresión o ansiedad”, dice esta especialista.

¡Adopta tu rutina!

El Día Mundial de la Salud puede ser una excusa perfecta para comenzar a darle al sueño la importancia que tiene. ¡Pero puedes elegir cualquier día del año! ‘Caer en la rutina’ todavía sigue siendo una expresión que a muchos no les convence, pero, si hablamos de dormir bien, ¡nosotros te animamos a que caigas en ella! Seguir un mismo patrón cada día para conseguir un descanso de calidad puede cambiarte la vida.

Si quieres saber si las rutinas que sigues en la actualidad son las correctas para dormir bien, te animamos a que hagas este test propuesto por la Sociedad Española del Sueño (SES), que desarrolló el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, y que te servirá para saber si los tres ‘relojes’ que de verdad marcan la hora de nuestro día a día están sincronizados.

Por cierto, los tres relojes (o tiempos) de los que hablan son estos:

  • El tiempo interno, que es el que marca nuestro reloj biológico.
  • El tiempo social, que nos imponen nuestras obligaciones laborales, familiares y sociales.
  • El tiempo ambiental, que está determinado por la luz y oscuridad generada por el ciclo solar.

Una vez que el test te arroje algo de luz acerca de la situación de tus relojes, podrás tomar mejores decisiones acerca de la rutina que quieres adoptar. Recuerda que el ritual de descanso empieza siempre unas horas antes del irse a la cama. Incluso desde el mismo momento de la siesta, que no debería superar los 45 minutos para no afectar a los ritmos de sueño nocturnos.

Cuando pautes tu rutina no olvides que, por ejemplo, la propia Sociedad Española del Sueño (SES) no recomienda hacer ejercicio desde cuatro horas antes de irse a la cama, y que es mejor evitar las cenas pesadas también dentro de esa franja. Cocinar, leer, darse una ducha o incluso ver un rato la televisión son acciones que pueden entrar dentro de tu rutina del sueño. Lo importante es hacerlo siempre igual para que tu cuerpo identifique, por ejemplo, que leer a las XX horas es el último paso antes de echarte sobre tu colchón. Que, por cierto, para una buena salud también es muy importante 😉

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