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El sexo no lo es todo

Si bien es estupendo que podamos hablar con libertad de nuestra sexualidad, lo cierto es que también debemos reconocer que nuestra sociedad vive hipersexualizada: nuestro éxito social y el éxito de nuestras relaciones se basan en la calidad y, sobre todo, en la frecuencia con la que tenemos sexo. Es por ello que, en ocasiones, juzgamos que una relación ha terminado solo porque no tenemos todo el sexo que se supone deberíamos estar teniendo. ¿Es acaso el sexo lo único que importa?

Adiós a la llama

Conforme pasa el tiempo, la llama de nuestras relaciones se va apagando. O, más bien, vamos reajustando nuestras prioridades. Cuando una relación está comenzando y no nos vemos demasiado, no podemos apartarnos de la otra persona y, aunque estemos cansados, posponemos ese cansancio para poder disfrutar con ella. Sin embargo, una vez nos mudamos juntos y pasamos más tiempo, dejamos el sexo para mañana para poder cumplir con todas las tareas diarias. El problema es que, a veces, “mañana” nunca llega.

Es entonces cuando algunos comienzan a hacerse las mismas preguntas. “¿Estamos hechos el uno para el otro?”. “¿Y si no es la persona adecuada?”. “¿Ya no le atraigo?”. Y, en lugar de hablar las cosas, una de las dos personas decide que las cosas ya no son como antes y termina con la relación. Pero, ¿había forma de salvarla?

Todo tiene que ver con el sexo… excepto el sexo

Por lo general, la falta de sexo en las relaciones no está relacionada con la falta de atracción entre los miembros de la pareja, sino que tiene que ver con algún otro problema, ya sea demasiado estrés o trabajo o algo relacionado con la relación en sí que no tiene que ver realmente con querer hacer el amor o no. Discrepancias en la toma de decisiones diarias o la distribución de tareas de casa pueden afectar a lo que nos apetezca menos. Por ello, es importante sentarse y conversar sobre lo que puede estar pasando para poder evitar que nuestra vida sexual se vea dañada por otros problemas.

Es importante tratar estos temas con nuestra pareja, ya que la falta de relaciones nos puede provocar un sentimiento de rechazo o afectar a nuestra autoestima, haciéndonos pensar que no somos atractivos o que la otra persona no nos encuentra como tal. Además, como bien señala la sexóloga del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, “la falta de interés en el sexo no siempre afecta de igual manera a ambos miembros de la pareja. Lo más normal es que uno siga queriendo tener relaciones y el otro no, lo que también es fuente de frustración, culpas, peleas, rabia contenida”.

Cómo ser feliz

Aunque pueda resultar contradictorio, tenemos que centrarnos en nuestra relación, y no en el sexo o en la falta del mismo. Cuidarnos, darnos cariño y respeto y pasarlo bien es más importante que empeñarnos en “cumplir”. Cuando eso pase, lo demás vendrá sólo y será una consecución natural de lo que nos queremos.

Por otro lado, cada vez hay más parejas que viven felizmente sin mantener relaciones. En Japón, están cerca de alcanzar a la mitad de la población casada. Personas que comparten gustos, aficiones, círculo de amigos y, tal vez, incluso hijos, y que no consideran que la falta de relaciones o de deseo sean motivo suficiente para dejar de quererse y convivir. Entender que tal vez nuestras prioridades no se ajusten a las expectativas del resto también es importante para ser feliz.

Es necesario no perder de vista las cosas importantes: por qué estamos con alguien y por qué nos queremos. Si tenemos eso en mente, disfrutar juntos de la vida será algo que pasará sin más, con o sin sexo.

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