Una iniciativa liderada por Pikolin que tendrá lugar el 12 de febrero en Callao

El centro de Madrid apagará sus pantallas para reivindicar la intimidad en la pareja

  • La plaza quedará completamente a oscuras tras una secuencia de mensajes que harán reflexionar sobre el uso del móvil en el dormitorio. 
  • La intervención se apoya en el estudio Intimidad y Pantallas, que revela que 7 de cada 10 parejas usan pantallas en la cama y que su presencia reduce la conexión emocional, genera conflictos y afecta al descanso. 
  • En el 60% de los casos, la última luz que se apaga en el dormitorio es la de un dispositivo: 1 de cada 3 se va a dormir sintiéndose ignorado por su pareja. 

MADRID SE QUEDA A OSCURAS - APAGÓN CALLAO

12 DE FEBRERO DE 2026 - 19H

PLAZA DE CALLAO

Portavoz disponible: Anna Vicen Renner, coach de terapia de parejas

 

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Madrid/ Zaragoza, 9 de febrero de 2026.- El próximo jueves 12 de febrero el centro de Madrid vivirá un gesto tan sencillo como poco habitual: parar. Durante 30 minutos, las icónicas pantallas de la Plaza de Callao se apagarán por completo para lanzar una pregunta directa a la sociedad: ¿cuándo fue la última vez que apagamos las pantallas para encender la conexión con quien duerme a nuestro lado? 

 

Una acción de Pikolin con la que pretende remover conciencias ante el uso que hacemos de las pantallas en la intimidad. 

 

“Queríamos denunciar y hacer visible algo que sucede cada noche y que se ha convertido en rutina ya instaurada en los dormitorios de las parejas: vivimos hiperconectados, pero cada vez más desconectados de quien tenemos al lado”, explica Ana Robledo, directora de marketing de Pikolin. “Si somos capaces de apagar Callao, también podemos apagar el móvil durante media hora y volver a mirar a la persona que tenemos al lado”. 

Antes del apagón, las pantallas mostrarán mensajes y preguntas que nos hagan reflexionar sobre nuestra intimidad y el uso del móvil. Tras esta cuenta atrás, todo quedará en negro como símbolo de desconexión colectiva y como invitación a recuperar el dormitorio como espacio de presencial real.

 

Una intervención urbana para hacer visible cómo las pantallas están transformando la intimidad

La acción parte de una idea clara: llevar al espacio público una realidad que ocurre en privado. El dormitorio, tradicionalmente asociado al descanso y a la intimidad, se ha llenado de notificaciones, pantallas y en distracciones que compiten con el tiempo en pareja. 

 

El estudio Intimidad y Pantallas, impulsado por Pikolin y realizado entre 500 personas de 25 a 65 años que conviven en pareja, confirma esta tendencia con datos contundentes. 7 de cada 10 parejas españolas utilizan pantallas antes de dormir, y en el 60% de los casos, la última luz que se apaga en el dormitorio es la de un dispositivo digital. Lo que parecía un gesto cotidiano ha terminado desplazando la conversación, el contacto y la presencia compartida. 

 

“La intimidad no desaparece de golpe, se va desgastando poco a poco cuando dejamos de estar presentes”, explica Anna Vicen Rener, coach de terapia de parejas. “La cama es uno de los últimos espacios donde la pareja puede encontrarse sin interrupciones. Cuando las pantallas ocupan ese lugar, se resiente la conexión emocional y, con el tiempo, también el deseo”

 

El impacto no es solamente emocional: el 46% de los españoles afirma sentirse invisible cuando su pareja usa el móvil en la cama, el 37% reconoce sentir culpa por dedicar más tiempo a la pantalla y 1 de cada 3 se acuesta con la sensación de haber sido ignorado por sus parejas. Además, el 43% admite haber discutido por este motivo – una cifra que asciende al 61% entre las parejas jóvenes – y casi la mitad cree que habría más momentos de intimidad o sexo sin el dispositivo presente. 

 

“Estamos normalizando que cada uno se refugie en su pantalla justo en el momento del día que debería ser compartido”, añade Vicen Renner. “Eso genera frustración, culpa y una sensación de distancia que muchas parejas no saben cómo abordar”. 

 

A pesar de identificar el problema, cambiar la rutina no resulta sencillo. El 62% de los españoles desearía tener un dormitorio libre de pantallas y el 64% admite que, aunque sabe que el móvil reduce la calidad del tiempo en pareja, sigue utilizándolo. Entre los jóvenes, el 76% reconoce que su intimidad se ve claramente penalizada.

 

Intimario: el primer Museo de la Intimidad en Madrid

En este contexto, Intimario se presenta como el primer Museo de la Intimidad de la capital, un espacio interactivo diseñado para concienciar sobre el impacto de las pantallas en la vida en pareja y reivindicar el dormitorio como lugar de refugio para el descanso, la conexión y la presencia real. 

 

Tras el apagón, el museo abrirá al público del 12 al 15 de febrero en Plaza de Callao, 1, coincidiendo con la semana de San Valentín. A través de un recorrido sensorial guiado por la coach Anna Vicen Renner, los visitantes podrán participar en dinámicas que invitarán a repensar los hábitos nocturnos. 

 

La experiencia culmina con el lanzamiento de #21NochesConectados, un reto para animar a las parejas a pasar 21 noches sin pantallas en la cama y crear nuevos rituales de descanso para reconectar emocionalmente. 

 

“En Pikolin llevamos años defendiendo el dormitorio como epicentro emocional de la intimidad. Con esta iniciativa queremos abrir una conversación social necesaria sobre cómo las pantallas están invadiendo ese espacio íntimo y reivindicarlo como un lugar para desconectar, reconectar y sentirse cerca”, concluye Ana Robledo. 

 

Para más información

Luli López luli.lopez@acentoenlace.es / 629 677 994

Cristina Lomana cristina.lomana@acentoenlace.es  / 639 64 64 84  

Marta Lepe marta.lepe@acentoenlace.es / 665 63 46 55