¿Cómo debe ser mi almohada?

La almohada es el complemento perfecto del descanso. Es el elemento que menor importancia se le suele dar y la realidad es que una mala elección puede ocasionarnos dolores y a la larga problemas de salud relacionados con la zona cervicales principalmente.

La función de la almohada consiste en proporcionar en una correcta alineación de la columna en la parte cervical. Debe reducir tensiones musculares, permitiendo el máximo estado de reposo de la zona muscular de hombros y cuello. Por ello es muy importante tener en cuenta la posición que adoptamos en la cama cuando dormimos antes de comprar una almohada. Según ésta, nuestra almohada tendrá unas determinadas características de altura y firmeza que nos ayudarán a obtener un descanso perfecto y un correcto alineamiento de las cervicales:

  1. Dormir de lado: un 65% de la población duerme de esta manera. En este caso, si utilizamos una almohada demasiado gruesa o demasiado fina, hará que el cuello pierda la alineación con la espalda que resulta perfecta para evitar dolores. Para obtener la almohada perfecta para dormir en esta postura deberemos medir la distancia que va del hombro a la cara. Al resultado habrá que añadirle entre 2 y 4 centímetros dependiendo de la dureza que cada uno necesite en la almohada, no será igual para una persona con hombros anchos que otra con éstos más pequeños. Es la mejor manera de dormir ya que porque permite que columna, piernas la cabeza estén relajadas. Además favorece la respiración.
  2. Dormir cambiando de postura: un 19% de la población se mueve durante la noche cambiando su postura, ello hace que la almohada más recomendada sea una de firmeza y altura media. 
  3. Dormir boca arriba: La almohada ideal para este caso tendrá una firmeza y un grosor intermedios. Sólo un 8% de las personas duermen de esta manera que favorece que las piernas y espalda estén alineados y que una parte importante de la musculatura esté relajada. El inconveniente es que al estar estirado completamente puede provocar dolor lumbar, para evitar esto lo mejor es colocar un cojín bajo las rodillas, esto aliviará la tensión lumbar.
  4. Dormir boca abajo: la postura menos recomendada para la salud de nuestra columna Por las tensiones cervicales que provoca que afecta al 8% de la población. Para esta postura la almohada deberá ser lo más fina y blanda posible.

Almohadas viscoelásticas mejor adaptabilidad

El material que lleva en su interior la almohada es otro de los aspectos a tener en cuanta cuando tengas que elegir almohada. Existen principalmente tres materiales: la fibra, la espuma viscoelástica y el látex.

  • Fibra: Es un material que resulta muy cómodo y con gran capacidad de recuperación. Además son totalmente transpirables ya que permiten el flujo de aire por el interior. Algunos modelos son lavables.
  • Viscoelástica: material de alta adaptabilidad cuya firmeza se modifica con el calor de nuestro cuerpo haciéndose más blanda a medida que se calienta. Este material es perfecto para aquellas personas que tienen mayor sensibilidad en la zona cervical o que pueden necesitar mantener una posición terapéutica al dormir.
  • Látex: Algo menos adaptables que las de viscolatex pero con textura suave y agradable. Al tener una estructura interna de células abiertas permite una buena ventilación.

Cualquiera que sea nuestra elección final, tendrá una vida útil de entre 1 a 2 años, momento en el que deberemos volver a plantearnos el cambio de almohada. Si no dormimos solos, lo aconsejable es que cada uno tenga su propia almohada que se adapte a sus necesidades.

Por último, si tenemos un bebé no se recomienda poner almohada. A partir de los 3 años ya podremos poner una pequeña, mullida y fabricada con material hipoalergénico como la que Pikolin ha diseñado.

Desde Pikolin queremos transmitir la importancia del sueño sobre nuestra salud. El sueño es el verdadero “taller” de nuestro organismo. Si tienes interés en conocer los procesos de recuperación que tienen lugar durante la noche visita esta página.

 

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