¿Cómo influye la decoración en nuestro estado de ánimo?

Que la decoración de los espacios afecta a nuestro humor, a nuestro estado de ánimo y a nuestro descanso no es un secreto. De hecho, muchos psicólogos afirman que el nivel de orden y de limpieza, y otros factores de la decoración de nuestras casas, tienen mucho que decir sobre nuestra salud mental. Pero, ¿sabes exactamente cuáles son esos elementos que te benefician y cuáles debes evitar para lograr un mayor bienestar? Te los contamos a continuación.

La luz es clave

Cuanta más luz natural tengan tus espacios, mejor. Cuando nos exponemos o contemplamos la luz solar, es inevitable que suframos una recarga de energía y que automáticamente nos sintamos más capaces, más optimistas, más felices. Además, si vas a realizar actividades que demanden esfuerzo visual, como la lectura, tus ojos estarán más cómodos y protegidos con la luz natural que con la artificial.

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Una vez dicho esto, y aunque unos grandes ventanales sean deseados por la mayoría, no todos pueden tenerlos y, por otro lado, no todo el día disponemos de una luz solar suficiente. Por esta razón, las lámparas y las bombillas juegan también un papel importante en nuestro estado de ánimo. Deberemos apostar por espacios bien iluminados (la luz tenue nos puede gustar, pero solo en ciertas situaciones). En general, a nuestro cerebro le gusta ver y saber todo lo que hay a nuestro alrededor, para asegurarse de que estamos protegidos.

Dependiendo de la estancia y, sobre todo, de qué actividades realicemos en cada una, será más conveniente la luz cálida o la luz fría. La luz cálida invita al descanso, por lo que es ideal para salones, habitaciones y, de forma opcional, para la cocina. La luz fría invita a la acción y a la productividad. Por eso, es ideal para los despachos o para la cocina (si la ves como un lugar para estar activos, cocinando o comiendo rápido).

En cualquier caso, en tu cama te recomendamos optar por colores luminosos, blancos u otros más llamativos, que nada más que los veas, ya te contagien de alegría. El color blanco, el color de cama más tradicional de todos, da paz y tranquilidad como ningún otro.

Colores para conseguir bienestar

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Los colores, al igual que la luz, son claves, y la complementan. Por ejemplo, es una buena idea que, en los meses más fríos de otoño e invierno, usemos en la decoración colores cálidos, como el rojo, el naranja o el marrón, que ayudan a sobrellevar las temperaturas bajas y a dar un poco de alegría a los espacios, En verano o en primavera podemos optar por colores más fríos, como azules, verdes o rosas, que aportarán frescura. Ninguno de los colores mencionados, tanto cálidos como fríos, deben usarse en exceso, pues pueden conseguir el efecto contrario al deseado. Los cálidos podrían convertir tu espacio en un lugar excéntrico, donde relajarse es difícil; y los fríos, normalmente sinónimo de serenidad y relajación, podrían convertir a tu espacio en un lugar deprimente.

En cualquier caso y a grandes rasgos, en las zonas comunes de la casa se recomienda preferir los colores cálidos, y dejar los fríos en habitaciones, despachos y baños.

Espacios grandes y techos altos

Los espacios grandes y los techos altos generan una sensación de amplitud que a tu cerebro le encanta, y que fomenta, entre otras cosas, la creatividad. Sabemos que es una característica difícil de cambiar si tu casa no la posee ya, pero sí es algo que debes tener en cuenta si estás en busca de un nuevo hogar.

De todas formas, siempre puedes jugar con los colores para «engañar» a tu cerebro y hacerle creer que está en un lugar más amplio: el blanco, el beige, el gris claro y rosas, verdes o azules pastel serán tus mejores amigos para lograr este efecto.

Lugares confortables para descansar

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Un buen descanso sabemos que es indispensable para tener energía durante el día para hacer lo que nos gusta, pero también para hacerlo de buen humor. Es más, una falta continuada de descanso está relacionada con la aparición de ciertos trastornos, como la ansiedad y la depresión.

Debes asegurarte de tener unas sillas confortables, un sofá confortable y, sobre todo, una cama confortable. Recuerda que allí es donde pasas un tercio de tu vida, unas 8 horas diarias. Existen productos especialmente diseñados para cada piel y para cada necesidad. Por ejemplo, nosotros tenemos una línea especial para bebés (línea Baby), una línea dermoprotectora con Aloe Vera para las pieles más sensibles, una línea antialérgica para combatir los microorganismos que suelen proliferar en las camas, una termorreguladora que previene despertares nocturnos por cambios de temperatura, una línea hipertranspirable que incorpora Tencel, una línea natural, para los amantes del algodón y de otros materiales naturales, y una línea de esenciales, esos básicos polifacéticos que nunca vienen mal.

Espacios ordenados

Nuestro cerebro necesita orden, claridad, organización. Cuando fallamos en alguna de estas 3 cosas, notamos que llega la ansiedad, el estrés y el nerviosismo y, con ello, la irritabilidad y el mal humor. Por ello, es importante que sepamos en todo momento dónde están las cosas que buscamos y tengamos a nuestro alrededor un espacio armonioso. Si quieres llevar la decoración a otro nivel, infórmate e inspírate en los principios básicos del feng shui, el sistema de origen taoísta que promete una ocupación armónica del espacio.

Plantas para un mejor estado de ánimo

Las plantas dan vida. Son frescas, disminuyen el estrés y mejoran la calidad del aire. Es más, regarlas y cuidarlas es un excelente ansiolítico. Eso sí, cuidado con las plantas en las habitaciones. Aunque varios estudios han demostrado que no es cierto que roben tu oxígeno, desde la corriente feng shui lo desaconsejan por un tema de equilibrio energético.