Cuando compramos un colchón hacemos una inversión a largo plazo y queremos que nos dure lo máximo posible. Para protegerlo de agentes externos, solemos comprar un protector o una funda, pero ¿por qué no ambas cosas?
Al buscar la mejor protección para nuestro colchón también debemos pensar en cuál es la base de nuestra cama. Si tenemos un canapé o una base tapizada, nuestro colchón estará tapado por la parte inferior, por lo que un protector cubriría las zonas que quedan expuestas: los laterales y la parte superior. Si la base de nuestra cama es un somier de láminas debemos proteger el colchón por todos sus lados, ya que por la parte inferior puede entrar polvo. Para ello debemos usar una funda de colchón.
Protección doble: funda + protector

Pero, ¿por qué no protegerlo con ambos productos? Si equipamos nuestro colchón con una funda de colchón y posteriormente con un protector, estaremos completamente seguros de que el colchón queda cubierto de cualquier agente externo que pueda dañarlo. Hay varias combinaciones disponibles que se adaptan a cualquier situación que necesites, ya sea con protección impermeable o sin ella.
Diferentes opciones
- Podemos usar una funda transpirable para la protección completa del colchón y luego encima el protector (impermeable en el caso de ser necesario). De esta forma, mientras que la funda se mantiene equipada, es mucho más sencillo cambiar el protector para lavarlo y el colchón nunca quedará desprotegido.
- Si necesitamos protección impermeable, podemos usar tanto la funda como el protector con nuestra membrana Smartseal para una mayor seguridad.
- Además, al tener una funda bajo el protector dejaremos de preocuparnos por si el protector se mueve bajo la sábana y queda parte del colchón sin protección.
Tanto los protectores como las fundas pueden estar confeccionados con algún tratamiento especial que haga que nuestro descanso mejore considerablemente. Un ejemplo es el tratamiento Triple barrera (eficaz contra ácaros, bacterias y moho) que ayuda a minimizar los síntomas de la alergia como tos y estornudos que pueden interrumpir nuestro descanso.
En definitiva, usar ambos productos alargará la vida de nuestro colchón gracias a la protección extra que le estamos dando ante cualquier imprevisto. Porque solo debes encargarte de disfrutar y nosotros nos encargamos de tu descanso.
Funda de colchón antiácaros: ¿Cuál es recomendable?
Una funda de colchón antiácaros es la barrera defensiva más eficaz para mantener estos alérgenos a raya y garantizar un aire más limpio en tu dormitorio. Pero, ¿sirve cualquier modelo?
Los ácaros son microorganismos que proliferan en ambientes cálidos y húmedos, alimentándose de las escamas de piel muerta que desprendemos al dormir. El colchón es su hábitat favorito.
Una funda antiácaros no es un simple protector de sábanas. Se trata de una funda integral (que suele cubrir el colchón por todos sus lados mediante una cremallera) fabricada con un tejido tan denso que impide el paso de los ácaros y sus partículas fecales, que son las que realmente causan la alergia.
Beneficios principales:
- Reducción de síntomas: Alivia el asma y la rinitis alérgica.
- Higiene profunda: Evita que el sudor y la descamación penetren en el núcleo del colchón.
- Durabilidad: Protege los materiales internos del colchón, haciendo que conserve sus propiedades por más tiempo.
Elegir una funda de colchón antiácaros no es un gasto, sino una inversión en salud. La opción más recomendable siempre será aquella que combine una barrera física total con una alta capacidad de transpiración, permitiéndote dormir profundamente sin interrupciones por síntomas alérgicos.
Recuerda que en el descanso, cada capa cuenta. Protege tu equipo de descanso y tu cuerpo agradecerá la diferencia desde la primera noche.







