¿Hasta cuándo se hacen pipí los peques en la cama?

Uno de los principales problemas para el buen descanso de los niños surge cuando se despiertan mojados en medio de la noche. Esto, que es un motivo común de consulta a los pediatras, a veces no llega a diagnosticarse por desconocimiento y confianza en que se resolverá sólo.

¿En qué consiste la enuresis nocturna infantil?

El nombre técnico para esta molestia es enuresis. Y se define como la eliminación nocturna involuntaria y funcionalmente normal de orina que ocurre a una edad en la que cabe esperarse en el niño un control voluntario de la micción.

La mayor parte de los niños sufren pequeñas fugas durante las semanas, se siguen haciendo pipí en la cama incluso meses después de quitarles el pañal y no tiene por qué ser un problema.
Sin embargo los estudios de la Sepead (Sociedad Española de Pediatría Extra hospitalaria y Atención primaria) calculan que la enuresis nocturna afecta al 16% de los niños de 5 años, al 10% de los de 6 años y al 7,5% de los de 10 años de edad.

¿Qué medidas tomar si sospechamos que nuestro pequeño sufre de enuresis?

1. Conviene no presionar al niño/a e intentar que los cambios de pijama y ropa de cama se hagan de forma rápida y con la menor interrupción posible de sus horas de descanso. Colocar un pijama y un protector-bajera de repuesto cerca de la cama antes de acostarse es una buena idea.

2. Debemos comenzar por tomar medidas sencillas. Asegurarnos de que el pequeño bebe lo suficiente durante el día y que no beba demasiado antes de ir a dormir.

3. No hay que perder la cabeza. Si el niño está pasando por una época de muchos nervios, las fugas podrían ser algo temporal

4. Si tenemos dudas podemos consultar al pediatra. Seguramente pida que vayamos apuntando la frecuencia de las fugas nocturnas del niño para poder hacer un diagnóstico lo más preciso posible. Se considera moderada cuando ocurren entre 3 y 6 noches por semana, o grave si ocurre a diario.

5. Hay que procurar que la familia al completo apoye al pequeño en sus avances hasta controlar el tema. Para conseguir buenos resultados el niño debe sentirse orgulloso de cada pequeña victoria.

Aunque resulte algo desesperante no debemos alarmarnos. Al fin y al cabo es un problema que sólo persiste pasados los 15 años en un 1-3% de la población. Y, aunque puede tardar algún tiempo las cifras de éxito de los tratamientos con altas por lo que el esfuerzo merece la pena.

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