¿Qué es un topper, sobrecolchón o colchoncillo?

Cuando hablamos de complementos de cama, solemos pensar en almohadas, edredones, sábanas o, incluso, protectores. Pero, ¿quién se acuerda de los toppers? ¿Sabes qué es y para qué sirve un topper? Pues es un accesorio, también llamado sobrecolchón o colchoncillo, que puede mejorar de forma asombrosa la comodidad de tu cama… ¡Te contamos todo lo que necesitas saber sobre él en este post!

¿Para qué sirve un topper?

Al tratarse de una especie de colchón fino (normalmente de entre 4 y 10 cm de altura) que se coloca sobre el colchón, el topper tiene los siguientes beneficios:

  • Protege el colchón de la suciedad: Con él tendrás una capa extra, más o menos gruesa, entre el colchón, la ropa de cama y tu cuerpo. Al final, quitar manchas de un colchón no es fácil, y tenerlo bien protegido te permitirá dormir (e incluso desayunar en la cama) mucho más tranquilo. Además, ¡puede complementarse con otros accesorios de protección como protectores y fundas de colchón!
  • Evita el desgaste del colchón: A la vez que sirve de barrera para líquidos y suciedad de todo tipo, el topper evita que el colchón se raye, se hunda o se dañe, alargando su vida por mucho más tiempo.
  • Hace que dormir sea mucho más confortable: Es tu mejor amigo si tienes un colchón algo duro, ya que lo hará mucho más cómodo y bastante más blando. Así, podrás personalizar tu colchón de forma fácil, simplemente eligiendo un topper con la firmeza que estés buscando.
  • Te permite «renovar» el colchón de forma económica: Está claro que, si tu colchón está en malas condiciones, la mejor idea sería cambiarlo. Pero, si tu presupuesto en ese momento es limitado, ¡compra un topper! Aliviará las incomodidades resultantes del envejecimiento del colchón y te permitirá volver a dormir plácidamente.

¿Es lo mismo un topper que un cubrecolchón?

No. Topper, sinónimo de sobrecolchón, no es lo mismo que cubrecolchón, sinónimo de protector.

Mientras que el topper tiene entre 4 y 10 cm de grosor, un protector es un complemento mucho más fino, que cubre el colchón parcial o totalmente y cuya función es, simplemente, protegerle de la suciedad y de microorganismos perjudiciales para la salud. El topper, como ya hemos visto, añade además una gran dosis de confort, pudiendo personalizar con él la firmeza de tu colchón o, incluso, hacer que se sienta como nuevo.

¿Qué tipos de topper hay?

Distinguimos 4 tipos de topper, principalmente. Dependiendo de tus circunstancias, preferirás escoger uno u otro:

  • Topper de fibra: Es de tacto suave y agradable, y muy transpirable, perfecto para aquellas personas que tienden a sudar en la cama. Además, normalmente se pueden lavar completamente a máquina. ¡Y suele ser el más económico!
  • Topper de pluma: El perfecto si eres fan de lo natural. Es muy transpirable, supersuave y de tacto delicado, proporcionándote un descanso lleno de confort. Eso sí, tendrás que sacudirlo de vez en cuando para que el plumón no se apelmace.
  • Topper viscoelástico: ¿Su principal ventaja? Es seguramente el mejor si estás buscando personalizar la firmeza de tu colchón. Hay algunos más duros, otros más blandos… y se adaptan perfectamente a la forma de tu cuerpo. En general, también podrás lavar su funda.
  • Topper de látex: Transpirable, hipoalergénico y duradero. De hecho, está considerado como el topper más duradero del mercado, porque el látex tiene una enorme facilidad para recuperar su forma original una y otra vez, evitando que el producto se hunda por alguno de sus lados.

Sin duda el topper es un complemento de cama que merece ser tenido en cuenta, ¿verdad?