Los beneficios de una cabezada

Dicen que con el ritmo de vida actual es complicado tener un descanso adecuado. Lo cierto es que, desde principio del siglo XX, se calcula que hemos perdido una media de dos horas de sueño.

Pero tenemos una buena noticia para todos esos amantes del sueño: los seres humanos estamos programados para dormir dos veces al día. Ya sabes lo importante que es dormir entre siete y ocho horas por la noche, pero ¿conoces lo importante que puede ser una buena cabezada después de comer?

Sí, estamos hablando de la siesta. Por si todavía no te lo habían contado, esta costumbre mediterránea tiene más beneficios de los que pensabas. La siesta es esa cabezada que damos tras la comida, al medio día, y que no descubrimos nosotros: se trata de una costumbre que viene de la época romana. En aquel momento se conocía como la “hora sexta”, ya que era el tiempo dedicado al descanso tras cinco horas dedicadas al trabajo y que coincidía entre las 2 y las 4 de la tarde.

El poder de una siesta ligera

Un descanso a media jornada mejora el rendimiento intelectual, ya que vuelve a poner de nuevo en actividad a las neuronas, además previene infartos en las personas adultas y mejora la capacidad de aprendizaje en los niños. Si no tuviera tantos beneficios, ¿crees que cada vez más países se unirían a esta costumbre?

Según explica la doctora Marisa Navarro en este artículo, «los seres humanos estamos hechos para dormir dos veces al día». Pero, ojo, tal y como aclara esta especialista en trastornos del sueño, esta cabezada diurna debería estar programada para el medio día. De ahí que tengamos tan arraigado este horario para echar la siesta.

Pero ahora viene la mala noticia para los más amantes de la siesta: el beneficio de estas cabezadas está limitado a aquellas se extienden, como mucho, entre los 20 y los 30 minutos. De esta forma, conseguimos despejar la mente y estar descansados para afrontar la segunda mitad del día. Es muy importante no alargar mucho la siesta para no afectar al descanso nocturno, una precaución que deben tener sobre todo las personas mayores.

En este sentido, la propia doctora Navarro explica que es mejor prescindir de la siesta si cuando nos levantamos tenemos dolores de cabeza, sensación de agotamiento, o por culpa de esta cabezada tenemos problemas para dormir correctamente por la noche.

Mitos sobre el sueño

Lo primero que te vamos a desvelar no es precisamente un mito: ¿sabías que el alcalde de Ador (Valencia) consagró el derecho a la siesta de sus ciudadanos? Podríamos decir que es una de las localidades españoles donde más se venera la siesta: todo cierra entre las dos y las cinco de la tarde, es de obligado cumplimiento guardar el mayor silencio posible y se recomienda a los padres que mantengan a los niños dentro de casa. ¡Increíble!

El mito más extendido sobre la siesta es ese que dice que todos los españoles pasamos la vida durmiendo al medio día. Nada más lejos: casi el 60% de los habitantes de nuestro país nunca la duermen. Es más, en muchos países están convencido de que por culpa de la siesta trabajamos poco, y la realidad es que, según datos de la OCDE, trabajamos una media de 1.691 horas al año, mientras que los alemanes, por ejemplo, se quedan en 1.371. ¿No nos merecemos una siesta de vez en cuando?

Además, contrariamente a lo que piensa por ahí, la siesta no es cosecha de los españoles. Realmente, como ya hemos dicho al principio del artículo, fue en Italia donde comenzó esta venerada costumbre mediterránea. Y, todos tranquilos, que la siesta tampoco engorda. «La siesta es demasiado corta para interferir en procesos metabólicos, por lo que, a pesar de las leyendas, ni engorda ni adelgaza”, explican en este artículo del Instituto del sueño.

¿Quieres disfrutar todavía más de una buena cabezada?

  • Duerme la siesta con una ventana abierta, o al aire libre si te lo puedes permitir.
  • Bloquea por completo la luz: si hace falta ponte un antifaz para estar a oscuras.
  • Olvida el café posterior. «Si dormimos unos minutos por la tarde, se convierte en una sustancia innecesaria”, explican estas mismas fuentes.

En Pikolin estamos convencidos del poder que tiene una pequeña siesta al medio día para rendir mejor. Bloquea por completo la luz solar, elige una estancia ventilada y duerme media hora sobre un buen equipo de descanso. La calidad de un colchón, una base o una almohada no hay que ponerla en entredicho ni por la noche ni al mediodía.