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Malabares del sueño

Para la mayoría, la “hora de irse a dormir” suele ser más o menos la misma: una horquilla entre las 11 de la noche y la 1 de la madrugada en la que la oscuridad nos arropa al descanso. Sin embargo, hay algunas personas que emplean estas horas para otras cosas. Estudiantes acabando trabajos a última hora, opositores que encuentran en la tranquilidad de la noche un aliado para rendir al máximo, escritores románticos creando historias a la luz de una lámpara, gamers que no pueden dejar de completar misiones, asiduos al prime time de la televisión… Todos ellos tienen algo en común: mientras todos duermen, ellos están alerta.

Sospechosos habituales

Como podemos ver, a algunas de estas personas no les queda más remedio que estar despiertas por la noche, mientras que otras lo hacen más por placer, por tranquilidad o por inspiración. Por tanto, si no es por obligación… ¿deberíamos estar alterando de esa manera nuestras horas de sueño?

Lo cierto es que depende mucho de la persona y, más concretamente, de sus ritmos circadianos. Aquellas personas conocidas como “alondras” son más activas durante el día, mientras que los “búhos” funcionan al contrario, siendo más productivos al final del día y prefiriendo dormir durante el día.

El problema se produce cuando estos ritmos se encuentran con las tareas diarias. Las obligaciones que tenemos que cumplir, como las clases o el trabajo, se suelen producir por las mañanas. Por ello, aunque seamos más funcionales durante la noche, nos vemos obligados a realizarlas durante el día. Es cuando se pone el sol cuando nos entra la duda: ¿nos vamos a la cama o aprovechamos nuestras mejores horas?

Por otro lado, hay personas que aprovechan todo el día para hacer cosas, mañana y noche, como suele ser el caso de estudiantes en época de exámenes. Con cafés o bebidas energéticas como sus mejores aliados, están hasta altas horas de la madrugada, para acabar durmiendo brevemente y continuar al día siguiente con la misma rutina.

¿Qué hacer?

En caso de no tener más remedio que trabajar de noche, la respuesta es clara: debemos asegurarnos de dormir durante el día. Si, debido a nuestros ritmos circadianos, tenemos problemas para conciliar el sueño, tenemos que asegurarnos de conseguir un ambiente lo más oscuro posible y todo lo aislado del ruido que podamos. Además, evitar bebidas estimulantes durante las últimas horas de la noche nos ayudará a conciliar el sueño más fácilmente.
Igualmente, si funcionamos mejor de noche y tenemos la posibilidad de elegir nuestros horarios con libertad, podemos aplicar los mismos consejos que para personas que deben trabajar de noche.

El problema llega cuando reducimos el sueño de manera voluntaria. Lo recomendable y saludable es dormir unas 7 u 8 horas diarias, lo cual nos permite, por regla general, disfrutar de suficientes horas de ocio. Sin embargo, casi un tercio de los españoles dice dormir menos de 7 horas.

Si es cuestión de tener que estudiar al máximo, dejar de dormir para pasar más rato entre libros es, de hecho, contraproducente. Y es que científicos de la Universidad de Sheffield aseguran que dormir después de aprender algo nuevo ayuda a afianzar ese conocimiento en nuestro cerebro.

Si no nos ha dado tiempo y necesitamos dar un empujón final, siempre podemos seguir los siguientes consejos del Dr. Robert Oexman, director del Sleep to Live Institute:

• Picar de forma inteligente: en lugar de tomar sustancias estimulantes como el café o el chocolate, tener un puñado de pipas de girasol a mano nos puede ayudar a mantenernos activos mientras estudiamos sin entorpecer nuestro sueño más tarde.
• Limitar las siestas: nuestras siestas no deben sobrepasar los 30 minutos de duración, y no debemos hacerlo demasiado a menudo. Al fin y al cabo, es mejor aprovechar ese tiempo para estudiar durante el día y poder dormir más por la noche.
• No olvidar la fase REM: cuando no nos queda otra y tenemos que dormir algo menos, es importante que nunca sean menos de 6 horas, ya que esta fase del sueño se produce al final de la noche y es la que ayuda más a afianzar el aprendizaje.

Y recuerda que no sólo debemos preocuparnos de cuándo y cuánto dormimos, sino también de dónde. El colchón es la pieza clave que va a permitir que tengas un descanso verdaderamente reparador. Por eso Pikolin es líder en I+D+i, porque nuestra misión es proporcionarte el mejor descanso con cada uno de nuestros productos. Descubre el colchón que más encaja con tus necesidades en: https://www.pikolin.com/es/configurador

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