Dormir bien para vivir mejor

Dulces sueños. Es aconsejable seguir una serie de hábitos saludables a la hora de irse a dormir para garantizar el descanso.

Son evidentes los beneficios de una buena noche de sueño. Al descansar correctamente, se goza de mayor vitalidad en la actividad diaria, se mejora el rendimiento intelectual, incluso se podría decir que uno se siente más alegre y mejor consigo mismo. Por tanto, es posible concluir que un descanso correcto aumenta la calidad de vida o, lo que es lo mismo, dormir bien es vivir mejor y, por ello, es importante saber qué se puede hacer para mejorar la calidad del
sueño.

Existen una serie de consejos para garantizar que la conducta reúne los requisitos necesarios que garantizan un buen descanso y que contribuyen a una vida más saludable:

Acostarse y levantarse regularmente a la misma hora.

El cuerpo humano se adapta al ritmo de vida que se le marca. Si los horarios varían cada día, es poco probable que al levantarse cada mañana se tenga la sensación de haber descansado correctamente.

Exponerse durante el día a la luz natural.

El organismo relaciona los periodos de sueño con la oscuridad y los de vigilia con la luz del día. Por ello, es importante durante el día exponerse a la luz natural y, del mismo modo, mantener el dormitorio oscuro durante el descanso.

Llevar una vida activa.

El ejercicio físico moderado y practicado regularmente ayuda a eliminar el estrés y, por ello, contribuye a la mejora del descanso. Se trata, sin embargo, de
una actividad que puede resultar excitante, de manera que debe realizarse al menos dos horas antes del momento de acostarse.

En relación con el punto anterior, es aconsejable relajarse física y mentalmente antes de acostarse, realizando actividades tranquilas, como un paseo nocturno, que ayude a desconectar de los problemas diarios,un baño de agua tibia, que permita relajar la musculatura, leer un libro que permita evadirse, etc.

Cenar de forma ligera.

Las cenas a base de alimentos pesados o excesivamente copiosas requieren de una digestiónmucho más lenta, por ello se recomienda cenar
de forma ligera y al menos aproximadamente dos horas antes de acostarse para propiciar un sueño plácido.

Mantener el dormitorio a temperatura templada.

El dormitorio debe estar a una temperatura situada entre los 18 y los 22 grados para evitar que durante el sueño se sienta frío o calor. Por otro lado, se recomienda mantener la habitación correctamente ventilada.

● También con el objetivo de evitar sensaciones de frío o calor, se debe utilizar ropa de cama cómoda, fresca en verano y un pocomás gruesa en invierno.

El dormitorio debe ser utilizado solo para dormir.

Entrar en esta estancia de la casa debe llevar implícita esa necesaria sensación de relajación anterior al sueño, por ello no deben realizarse otro tipo de actividades en el dormitorio como trabajar o estudiar, sino que debe reservarse al descanso.

Acostarse y levantarse regularmente a la misma hora